viernes, 1 de octubre de 2010

Ídolo de Tara

El ídolo prehispánico de Tara se ha confirmado como un icono de identidad de todos los canarios. No es más que una pequeña estatuilla de barro de 27 centímetros de altura, pero en torno a sí aglutina sentimientos de identidad muy fuertes que emanan de gran parte de la sociedad canaria. El ídolo de Tara, una pequeña terracota identificada con el culto a la fertilidad de los antiguos pobladores de Gran Canaria, descansa en una vitrina del Museo Canario de Las Palmas de Gran Canaria. Allí, en su encierro de cristal, nos habla de un pueblo orgulloso e independiente que forjó el carácter de los actuales pobladores de la antigua Tamarán. Ahora, vencidas ya las barreras del mar, la pequeña estatuilla se ha convertido en todo un icono del pueblo canario.

Se trata de una escultura femenina en postura sedente (sentada) y rasgos esquemáticos que representa a la fecundidad. Uno de los rasgos característicos de esta figura es la exageración de muslos y antebrazos y la cuidada manufactura de la pieza, que presenta un exhaustivo bruñido (pulido mediante el frotamiento de callaos de playa) y restos de pintura en el 90 por ciento de su superficie. Aunque nos ha llegado en muy buen estado, el ídolo de Tara ha perdido sus brazos y se cree que sus manos descansaban sobre los muslos. Aunque el grado de esquematismo es grande, el artista se permitió algunos rasgos realistas que imprimen personalidad a la pieza. Lo primero que llama la atención es la cara. El alfarero modeló una pequeña cabeza hueca en la que insinuó los rasgos faciales mediante pequeñas incisiones. Otra licencia de representación figurativa es el ombligo que adorna el vientre de la figura, a la que se le seccionó de manera deliberada la parte que corresponde a las nalgas.


Desde siempre, se ha identificado a la figura como un hallazgo encontrado en el poblado prehispánico de Tara (Telde – Gran Canaria), pero según indica el Museo Canario, la procedencia del principal icono del centro museístico grancanario no está claro y su etiqueta sólo indica que su localización es la isla de Gran Canaria. Un catálogo de terracotas prehispánicas de Gran Canaria editado en el 2000 por el centro museístico asegura que el nombre más apropiado para esta pieza es el de ‘ídolo de Chil’, ya que fue donado al Museo Canario por el Dr. Chil y Naranjo.

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